«Un enfoque individualizado, centrado en ti.»
Consultas online
«Juntos, retomaremos el control sobre tu vida»
Un espacio adaptado:
Es común que el malestar se vincule a aprendizajes del pasado.
Patrones, que en su momento fueron útiles —por ejemplo, en el entorno familiar o el instituto— pueden volverse fuente de tensión cuando cambian las circunstancias o el contexto: una pareja, un trabajo, la universidad o la crianza de los hijos.
Por esto me gusta trabajar desde un enfoque integrador, dinámico y adaptado, que nos permita movernos entre tres puntos, y según lo que tú necesites en cada momento:
En la práctica, me apoyo en diferentes modelos de intervención que iremos comentando, explicando y adaptando, siempre en función de tus necesidades y objetivos.
Te animo a que me preguntes lo que necesites —incluida la base científica de cada intervención—.
La terapia es un espacio compartido, y tú eres la parte más importante en este proceso.
Aspectos centrales en mi forma de trabajar
Atención
Atención a la experiencia presente.
Observar lo que ocurre, momento a momento.
Atender a las reacciones automáticas, las interpretaciones, los juicios y su impacto sobre el bienestar.
Sentido de vida
Quien tiene un porqué, encontrará el cómo.
Conectar actos y valores, para enfrentar mejor la adversidad.
Sentir que conectas con tu proyecto de vida promueve un afrontamiento más resiliente.
Creencias e identidad
Integrar tu historia para no quedar atrapado en ella.
Comprender e integrar la huella del recuerdo permite reformular creencias negativas.
Este es un paso clave en aquellos casos donde el pasado continúa presente.
Mente y cuerpo
El cuerpo es nuestro mayor recurso.
A través de prácticas somáticas, exploraremos los patrones de activación y las tendencias de acción que organizan tu mundo interno.
El cuerpo puede convertirse en la base para recuperar calma, seguridad y confianza.